La misma ceguera que nos llevó a construir líneas de AVE en exceso, nos lleva ahora a no mantenerlas. Compite con pensiones, sueldos públicos y bonos de transporte. Y pierde. Circulará más despacio
Muchos actores políticos saben qué hacer y no lo hacen: una hipocresía que alimenta nuestra crisis cívica y que exige más rigor propio y más tolerancia ajena