La encíclica acierta en la imagen bíblica, pero se queda corta en el programa: mucha advertencia contra Babel, poco plan para Jerusalén
Para la inteligencia artificial, es fácil hacernos sentir bien. Lo difícil es hacernos mejores, y hacerlo sin volvernos dependientes
Nuestra civilización olvida que liberó al individuo, dotándole con sentimientos de culpa, para reducir la opresión paralizante de la vergüenza